2 de maig de 2012

Las aventuras de Alex:
Ámsterdam, la Isla de la Fantasía


Me demoré más en llegar al aeropuerto que lo que el avión demora en aterrizar desde Londres a Ámsterdam. Ya desde el avión veo un montón de molinos eólicos desplegados en el mar cual flores adornando el jardín y compruebo que los holandeses aprovechan cualquier recurso disponible para obtener algo. Con razón se vanaglorian al decir que Dios hizo la tierra pero los holandeses: Holanda,  y es que es increíble como una ciudad llena de agua por todas partes avanza cada día un poco más.

Vengo motivado a esta ciudad no por sus flores, ni por la casa de Ana Frank, ni por la fabrica de Heineken (desconocía inclusive que estaban acá)... en realidad siempre he estado intrigado en su famoso barrio rojo y sus coffee shops. Pero aunque debo reconocer que me moví poquito del centro histórico y mucho por RED DISTRICT, descubro que Ámsterdam es más que eso: vi un país avanzado económicamente, con precios más razonables respecto a Londres (menos mal) pero más evolucionado en cuanto a calidad de vida se refiere.





Lo primero que me llama la atención es su idioma mezcla de alemán, francés y arameo del mar rojo del siglo II A.C... ¡no se entiende nada! (menos mal, hablan inglés). También, por primera vez en Europa, me siento observado: aunque hay gente de color, denoté un grupo ario de rubios y ojos azules que miran con cierto desprecio a muchos diferentes a ellos. Eso se siente en el trato, en cómo te miran y cómo reaccionan... Menos mal, los buena onda son muchos más. En fin, un mal menor dentro de esta Isla de la Fantasía.


Por no perder la costumbre, al llegar me despisté. 
Con esta pareja de catalanes andábamos perdidos en el tren.


¿Recuerdan una serie llamada “La Isla de la Fantasía”? Es de principios de los 80 y la protagonizaba Ricardo Montalbán en su papel de Sr. Roarke, al que acompañaba siempre su bajito asistente Tatoo. En sus capítulos alguien llegaba a la isla, pedía un deseo y se le concedía… Pues así vi Ámsterdam: ¿Te quieres drogar suavemente (solo marihuana y hachís) dentro de un marco legal controlado? ¡Hazlo!... ¿Quieres tener sexo en un lugar definido, con gente certificada que cumple con las normas sanitarias correspondientes y más encima que ofrece una diversidad de gustos, razas y precios en un solo lugar? ¡Pues ahí lo tienes!… Sí, así es Ámsterdam… tolerante... cada loco con su tema... pero ¡ojo!, tampoco es libertinaje: te doy pero tienes que ser responsable.

Siempre escuché: “Holanda tierra de tulipanes y flores”, “Ámsterdam ciudad de bicicletas”. Acá todos andan en bicicleta, pero son viejas, como si se trasmitieran de generación en generación... por ello no extraña ver a abuelos, hijos y nietos. Lo mismo ocurre con las viejas motonetas, autos poquísimos, y el tranvía y los trenes excelentes. Aunque, como les decía, me moví muy poco y lo hice a pie… pero Ámsterdam se disfruta así. La ciudad me desconcertaba por la noche con toda su magia al transitar por angostas calles y cruzar a cada instante sus canales. Éstos se mimetizaban en la oscuridad y al final tenía calles matriz: se movían y con el reflejo de la luz creaban una ilusión óptica alucinante. 






Las casas también tienen sus curiosidades. Angostísimas, elevadas, estrechas escaleras, lévemente inclinadas con ventanales grandes y con ganchos en los vértices para entrar o sacar los muebles por fuera -fue emocionante ver la de Ana Frank como icono-. Naves que circulan por canales navegando junto a patos y gansos, mostrando la magia de la ciudad… es bonito e idílico… Hay cientos de turistas en la plaza principal. Todos convergen en esta plaza para rescatar y capturar fotográficamente ese calzado tradicional, los zuecos (por lo menos les decimos así en Chile), sus pasteles, chocolates....y cerveza.... juegos dignos de Disney. Como dato les diré que encontré muy malo el tour de Heineken, con ese mismo dinero lo hubiese pasado mucho mejor en un bar.

Qué bueno que me dijeron antes de ingresar al barrio rojo que no se podían sacar fotos. Hay multas y puedes ser perfectamente castigado por la afectada... ¿se imaginan con un balde por la cabeza lleno de orina en los casos más extremos? Es increíble que miles de personas paseen con sus hijos por ahí, que las muchachas que menos te imagines estén ahí. Vi una docena por lo menos de ellas que perfectamente podrían estar en Hollywood o en la mejores portadas de revistas: rusas, ucranianas, asiáticas… todas tratando de captar clientes a través de sus encantos. Calculo por el nivel de rotación (cierre y abertura de cortinas) que deben hacerse mucho dinero, aunque en Chile una niña así podría cobrar perfectamente 20 veces más... es que son demasiado guapas.






Aahhhhh!!!! Lo otro que me sorprendió es que en ciertos lugares existen orinadores para hombres. ¡Sí! ¡orinadores delante de ti, de mujeres y niños! Por ello habla de otra mentalidad, otra cultura… sólo un país con esa mentalidad puede concebir todas estas ideas y ponerlas en práctica. Así también se preocupan de separar la basura, reciclar, generar energía limpia....y podría seguir toda la noche escribiendo todo lo que hacen y cómo cuidan y mantienen lo que hacen.

Bueno, esta es una ciudad donde me gustaría regresar, ¡me encantó! Insisto, es la Isla de la Fantasía. Cómo me encantaría replicar muchas de estas ideas en mi país... pero lamentablemente habría que partir de cero, transplante de cerebro incluido.

Ahora se nos viene Berlín. Wow... ¿cómo será? Es donde más le tengo respeto... son fríos, muy fríos, si no te conocen.

Saludos,


Sobre les "aventures d'Alex per Europa" s'ha publicat:
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L'Alex és xilè i viatja per Europa durant tres setmanes. Barcelona, París, Londres, Berlín, Amsterdam i Roma són els seus destins. Temporalment li cedim el bloc per a que ens expliqui les seves aventures aquestes ciutats: què en pensa, què li agrada, què li sorprèn, que troba a faltar... Serà interessant conèixer el punt de vista d'un xilè sobre el nostre continent. -- Enric i Celia
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4 comentaris :

Lluis ha dit...

Hola Alex,

¿Qué tal? Al leer tus comentarios sobre Amstermam me ha venido un "déjà vu", un recuerdo revivido del viaje que hice a dicha ciudad hace exactamente diez años. Más allá de sus monumentos, museos (los tiene excelentes) y canales, lo que más sorprendió es la tenacidad de una ciudad y un país que, literalmente, se ha construido a base de ganarle terreno al mar, la liberalidad de sus costumbres, perfectamente capaces de compaginar la libertad personal con el negocio -no es casual que la banca moderna naciera en Holanda-, el respeto por el medio ambiente, el aprovechamiento al máximo de los recursos, el uso masivo de las bicicletas y, claro está, el barrio rojo.

sí, creo que debemos aprender muchas cosas de ese país, empezando por cuestionarnos las políticas contra la droga, basadas en la ilegalización de ésta y que, hasta la fecha, lo único que han conseguido es enriquecer a las mafias y favorecer la delincuencia organizada. Lástima que a lo largo de estos últimos años el espíritu abierto y acogedor de la sociedad holandesa (casi la única en Europa que desde hace varios siglos ha acogido sin problemas a los judíos, por poner sólo un ejemplo) se está viendo amenazado: proliferan partidos y movimientos xenófobos y, en especial, el rechazo a los musulmanes está creciendo alarmantemente, al mismo tiempo que -todo hay que decirlo- entre los musulmanes también proliferan los discursos fundamentalistas, reacios a todo contacto con la cultura del país de acogida. Todo lo cual, en definitiva, es síntoma de que la capacidad de integración está fallando. Un problema que, por desgracia, es extrapolable a toda Europa.

Por cierto, ya te habrás dado cuenta de que los holandeses y, sobre todo, las holandesas, tienen una estatura muy elevada. Recuerdo que me acomplejaba al mirar a las holandesas, guapas, sí, pero terriblemente altas. ¡Unas auténticas torres!

Suerte por Berlín, la ciudad que resume, tal vez como ninguna otra en el mundo, la historia del siglo XX y sus dramas.

Lluís

Alex Bravo ha dit...

Luis me cautivo la mentalidad holandesa, no solo por su apertura en varios temas taboos sino tambien como comentas en muchos topicos del diario vivir......jajjajja y si son torres caminantes las bellisimas mujeres ...pero bueno tiene su ventaja....no las miraras a los ojos sino que miraras directamente a su corazon.....( tu me entiendes jajajjaj)
Un abrazo Luis.

Unknown ha dit...

Hola Àlex.

Sempre he volgut anar a Amsterdam però el problema que tinc és que no ser Anglès i em perdria per Amsterdam. Els teus comentaris són molt bons però per què li dius l'illa de la fantasia? Que ta donat de fantasia? o esque t'agrada el cànnabis i la cervesa Heineken. M'agradaria molt com expliques els comentaris sobre les vivendes de les coses, parlar de les persones. Cultures, histories, allotjaments, rutes etc...... Espero que algun dia pujar anar Amsterdam per poder sentir el que has sentit tu.

Salutacions Marc.

Quaderns de bitàcola ha dit...

Hola Marc,
l'Àlex va ser autor convidat del nostre bloc i li vam cedir per a que ens expliquès la seva experiència en el seu primer viatge per Europa (ell és xilè).

Bona pregunta!
Quan l'Àlex en el seu article parla de l'illa de la fantasia fa referència a una famosa sèrie de TV de finals de començaments dels 80 que tenia aquest mateix nom (Fantasy Island). El seu protagonista era el Sr. Roarke, l'enigmàtic amfitrió d'una illa misteriosa del Pacífic, on la gent fa realitat les seves fantasies previ pagament de 50.000 dòlars i a condició que no es revelarà res sobre la seva visita al lloc. L'Àlex fa una comparació entre aquesta sèrie i la similitut del que alguns visitants busquen a Amsterdam.

Gràcies pel teu comentari i benvingut als Quaderns de bitàcola.
Esperem que ben aviat tinguis l'oportunitat d'anar a Amsterdam. De ben segur que t'agradarà! ;-)

 
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