26 d’abril de 2012

Las aventuras de Alex: Paris...
UUUUlalalaaaaaaaaaaa!!!


Estoy preocupado: son las 3 de la madrugada y estoy en una parada de la Gran Vía de Barcelona esperando un bus que me llevará hasta el aeropuerto, donde me embarcaré a París. En mi país el transporte público, a excepción del metro, no funciona bien, por ello la preocupación. Pero acá en Barcelona realmente me ha sorprendido, opera a la perfección... un aplauso.

Reconozco estar nervioso. Desde ahora parto solo, me quedo sin mis ángeles protectores Enric y Celia, que me han hecho sentir muy cómodo y seguro. Hasta ahora he estado como en casa, y eso se valora y se agradece.





Después de un breve vuelo ya estoy en París, la ciudad de la luz. Fue emocionante entrar a la ciudad y ver desde lejos la imponente y majestuosa torre Eiffel. Icono de Francia, monumento mundial... Imagen lejana, distante y virtual desde mi país... Por si no lo saben, antes de diseñar y crear tan magnífica obra, Gustave Eiffel realizó en Chile varios edificios de gran importancia en los que ya se vislumbra la línea vanguardista que marcó su arquitectura: la estación de trenes y el mercado central de Santiago son las más importantes y significativas.

París… qué manera de haber turistas… gente de todos los confines del planeta nos peleamos los monumentos, las estatuas, los edificios… A cada instante los flashes de las cámaras brillan para capturar el pasado que sigue ahí y que nos recuerda diversos e importantes personajes y momentos de la historia.






Mi visita a la ciudad empieza entretenida… La noche anterior Enric me diseñó una ruta fácil y práctica para conocer la ciudad asumiendo el poco tiempo que dispongo… Pero nuevamente, al igual que en mi llegada a Barcelona, me pierdo y en vez de  ir al sur me voy al norte. ¡Uf! ¡Bien empiezo! Pero por lo menos me sirve para conocer una calle plagada de vehículos de lujo. En Chile es impensado ver tiendas de Lamborghinis, Ferraris y otras marcas que son muy lejanas a nuestras realidades económicas.

Después de consultar, entro en ruta nuevamente y llego al Arco de Triunfo cual Napoleón ingresando a París. Para entrar en confianza visito a Alessandra, la brasileña de los masajes en el avión, que trabaja en un McDonalds a minutos de ahí. Ese lugar se transformaría en mi restaurant favorito en el tiempo que estuve en la ciudad (me regalo 2 Big Mac, jajajjaja) ya que Paris es caro para comer y para todo en general).

Me pongo en marcha otra vez, camino tranquilo por las calles y parques de París. Uno a uno van apareciendo gloriosos, majestuosos, imponentes y bellos los Campos de Marte, la Torre Eiffel, la Escuela Militar, los Inválidos, una plaza llamada Chile (jajjaja), los Campos Elíseos, barcos abarrotados de turistas navegando por el Sena, líneas de edificios que dan forma y cuerpo a esta gran urbe... quizás levemente intervenidas en esta oportunidad debido a las elecciones políticas de ese país. Mientras camino me siento como en Santiago (mi ciudad),  y no lo digo de soberbio o mirando en menos a Paris: el parecido se debe básicamente a que las familias más adineradas de Chile mandaban a sus hijos a estudiar a Paris a comienzos del 1900 y ellos al volver replicaban todo lo que veían a nivel arquitectónico, cultural y social. Por ello edificio o monumento que miro me recuerda de inmediato a mis calles, mis parques e iglesias... ¡hasta el rio Sena y el Mapocho se parecen! Espero conozcan Chile para que lo comprueben.






Al día siguiente visito Versalles. Sus palacios me hacen pensar en opulencia, fastuosidad, exceso... en lo que decía mi madre cuando yo era pequeño para inculcarme que sólo con estudio y esfuerzo podría lograr cosas: “tú no naciste en cuna de oro como los reyes de Francia” me decía... Con razón la revolución. Era mucha la desigualdad… Al ver magno edificio y los bellos jardines que lo rodeaban no queda más que pensar en cientos de franceses sedientos de cortar cabezas, debido a las miserias que debían vivir.





Bueno, ya he palpado la ciudad con lo bueno y con lo malo. Rescato siempre lo bueno… la belleza femenina, esas caritas angelicales, su caminar sensual y coqueto.... rescato la cultura, la diversidad...

Paris... UUUUlalalalala...



Sobre les "aventures d'Alex per Europa" s'ha publicat:
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L'Alex és xilè i viatja per Europa durant tres setmanes. Barcelona, París, Londres, Berlín, Amsterdam i Roma són els seus destins. Temporalment li cedim el bloc per a que ens expliqui les seves aventures aquestes ciutats: què en pensa, què li agrada, què li sorprèn, que troba a faltar... Serà interessant conèixer el punt de vista d'un xilè sobre el nostre continent. -- Enric i Celia
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2 comentaris :

Quaderns de bitàcola ha dit...

¡Gracias por tus palabras Alex!
¿Otra vez perdido? Ya van dos de dos. Piensa en comprarte una brújula... ;-)

Aunque tenemos nuestras dudas al respecto...
¿Te perdiste por desorientación o porque te despistaste admirando “monumentos”?
¿No sería que te hiciste el despistado para que, con la excusa, viniera al rescate Alessandra?

¡Disfruta! ;-)

Anònim ha dit...

Jajaa yo creo que me pierdo por la belleza femenina que abunda aqui en europa en vez de mirar el nombre de las calles o sus numeros .....sigo rubias, morenas...ojos bellos, piernas largas, etc.

Saludos.

Alex

 
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